Cardenal Zen: «Se sabe que en China el régimen ateo siempre quiso controlar totalmente a las religiones»

El arzobispo emérito de Hong Kong, Joseph Zen, en extenso escrito, contestó las acusaciones del periodista Gianni Valente. "Fui objeto de otro ataque de otro género, sobre las páginas prestigiosas de 'La Stampa'. Mi condición de salud - tras ataque de un virus - me podría dispensar del ser involucrado en otra batalla, pero la verdad tiene sus derechos y no puedo desertar a mi deber de ofrecer algunos esclarecimientos", aseveró el cardenal chino. 

Autor: VenL. / Fuente: Asia News

"NOSOTROS QUEREMOS SER FIELES AL PAPA".

Texto íntegro del artículo del Cardenal Zen

UN PEDIDO DOLOROSO

Después de tres semanas (11 de junio – 2 de julio) de terrible batalla contra el ataque de un virus que se llama mycoplasma pneumoniae volví a mi casa religiosa para una larga convalecencia. Pero aquí se me comunica que fui objeto de otro ataque de otro género, sobre las páginas prestigiosas de 'La Stampa', de mi 'amigo' Gianni Valente.

Mi condición de salud me podría dispensar del ser involucrado en otra batalla, pero la verdad tiene sus derechos y no puedo desertar a mi deber de ofrecer algunos esclarecimientos.

1. MI LLAMADA EN ACCIÓN

Ante todo el status quaestionis. Se trata de una breve llamada que hice desde mi blog a mis hermanos de china continental. Valente ha encontrado finalmente el cuerpo del delito y grita al escándalo, sin esconder una cierta complacencia. El título de mi apelación se traduce: "Hermanos y hermanas, honremos!" No critico el traductor de mi chino. No sabría cómo traducir exactamente mi chino. Es difícil (¡es chino!).

Las palabras usadas por mí son literalmente, “¡Contengamos la respiración!" Aquí la “respiración corresponde justamente al fiatare (“respirar”) y específicamente se trata de la última “respiración”, la última palabra. Poder tomar un respiro es signo de dignidad, mientras es una gran vergüenza tener que contener la respiración y estar callado porque uno se encuentre de la parte de la equivocación. Pero la ironía quiere, en nuestro caso, que la última palabra sea sólo un rotundo silencio. En este caso, el contenido real de mi llamado sería: "Retirémonos en silencio con dignidad".

No es una llamada a batallar como quiere Valente. “…¡Ignórenlo! ¡No lo tomen en consideración. ¡Disóciense!” No. en lugar de una orden de retirada es una invitación a la calma, a aceptar la derrota, sin darse a reacciones insensatas. (¡No hagamos el juego a nuestros enemigos los cuales dicen que de papistas nos convertiremos en apóstatas!).

2. ¿QUÉ DERROTA? ORDEN DE CAMBIAR DE RUTA

¿Pero de qué derrota se trata? Se sabe que en China el régimen ateo siempre quiso controlar totalmente a las religiones. Hasta ahora grupos consistentes de católicos, tanto en la clandestinidad como en la oficialidad, con grandes sacrificios permanecen fieles a la Iglesia fundada por Jesús sobre Pedro y sobre los Apóstoles.

Pero hoy se presenta a ellos el espectro de una declaración proveniente justamente de la autoridad de la Iglesia que dice a ellos que deben cambiar ruta. Aquello que se había declarado contrario a la doctrina y a la disciplina de la Iglesia se volverá legítimo y normal, todos se deberán someter al Gobierno que dirige la Iglesia, todos deberán obedecer a los obispos que hasta hoy eran ilegítimos y hasta excomulgados. Entonces, ¿se han equivocado por decenios estos pobres “confrontacionistas”?

He aquí, mi llamada es para preparar los ánimos a tal eventualidad, la cual una vez parecía imposible, ahora se nos presenta como muy probable. ¿Cómo hacerlo? Aceptar volver, como dice Valente, a la condición de catacumba. Condición de catacumba no es condición ordinaria. Pero cuando el ordinario es ilegítimo y lo legítimo no está permitido, no hay otra elección que tener encerrado al legítimo en una condición no ordinaria.

Gianni Valente menciona una pax sino-vaticana, esto me hace pensar en la famosa Pax Romana, una paz construida y mantenida con el fuego y hierro, cuyo símbolo es el triunfal retorno de las tropas conquistadoras llevándose detrás a miles de esclavos. Por lo tanto, el mío es un pedido lleno de tristeza y de dolor. Aquí podría terminar mi discurso, pidiendo a Valente que tenga misericordia de nosotros, de respetar al menos nuestro dolor y dejarnos llorar en paz en el silencio.

Recuerdo una expresión aparecida ya hace mucho tiempo atrás en un sitio católico de internet católico en China: “Desde hace tantos años nuestros enemigos no lograron matarnos. Ahora nos toca morir por mano de nuestro Padre. Está bien, vayamos a morir”. ¿No habéis jamás notado que el niño, también cuando recibe una azotaina por la mamá, no escapa, sino que se aferra a la pierna de la mamá, quizás llorando y gritando?. No tiene dónde ir lejos de su mamá.

3. ACEPTACIÓN DEL ACUERDO Y OBJECIÓN DE CONCIENCIA. FIDELIDAD AL PAPA NO OBSTANTE EL PAPA

Estoy seguro que Valente no me dejará en paz tan fácilmente. Dirá: “¿Y su perentoria prohibición de entrar en la Asociación patriótica?”. Mi primera afirmación es: “No es necesario seguir (aquel acuerdo hasta el fondo)”. Sí, en nuestra aceptación a las disposiciones de Roma, hay un límite, el límite de la conciencia. No podemos seguir aquel eventual acuerdo en aquello que la conciencia aparece como claramente contrario a la auténtica fe católica. El Papa Francisco a menudo defendió el derecho a la objeción; él luego, un jesuita que confía también las cosas más delicadas al discernimiento personal, no negará a sus hijos este derecho.

Este límite de nuestra aceptación la hace aún más dolorosa. Será para mí una verdadera laceración del corazón, entre el instinto salesiano de devoción al Papa (sí, devoción así la llamamos; las tres devociones: al Santísimo Sacramento, a la Virgen y al Papa) y la imposibilidad de seguirlo hasta el fondo en el caso, por ejemplo, que alentase a abrazar a la Asociación Patriótica y entrar en una Iglesia totalmente al servicio de un Gobierno ateo.

Deberemos rechazar hacer aquel paso justamente porque éste está formalmente en contradicción con la autoridad de Pedro. Sí, en el caso contemplado (y en este momento esperamos todavía fuertemente que no se verifique), nosotros queremos ser fieles al Papa (al Papado, a la autoridad del Vicario de Cristo) no obstante el Papa. Si Gianni Valente se escandaliza, quiere decir que él ignora la historia de la Iglesia.

En la parte final de su artículo, Valente habla de la “comunión real con el Obispo de Roma”. Confiamos al Juez eterno que juzgue si la verdadera comunión real con el Papa sea la nuestra o la de aquellos que hoy gritan fuertemente,como, por ejemplo, alguno entrevistado por 'L´Eglise d´Asie': “¡Arriba, listos, todos, a obedecer al Papa, cualquier cosa él decida!” Obviamente este tal tiene una gran esperanza que el Papa confirmará el estado actual anómalo, en el cual éste podrá continuar  gozando de sus ventajas adquiridas.

4. NO ENTRAR EN LA ASOCIACIÓN PATRIÓTICA. ENSEÑANZA CON AUTORIDAD DE LOS PAPAS

Valente instará: “Está en su pedido la prohibición perentoria de entrar en la Asociación patriótica”. Sí, dije: “Absolutamente no se debe entrar en la Asociación Patriótica”. Pero esto no lo dije de mi autoridad. Es la autoridad del Papa Benedicto, confirmada por el Papa Francisco que dijo que la carta del Papa Benedicto es todavía plenamente válida y debe ser leída por todos.

Yo dije: “Según la Carta del Papa Benedicto, el principio de una Iglesia independiente, esto es, el modo de dejar al Gobierno gestionar a la Iglesia, no se armoniza con nuestra fe”. Valente tendría razón de decir que no es una exacta citación, pero niego que sea “no coincidente con el texto original”. Cualquiera que conoce la realidad de la Iglesia en China, encontrará que la expresión “el Estado gestiona a la Iglesia” es una exacta síntesis de lo que el Papa Benedicto describe en su Carta con otras palabras:

(Capítulo VII, Parágrafo I):… La dolorosa situación de fuertes contrastes que ve involucrados fieles y pastores pone en evidencia, entre las varias causas, el rol significativo desarrollado por organismos que fueron impuestos como principales responsables de la vida de la comunidad católica. Aún hoy, de hecho, el reconocimiento por parte de estos organismos es el criterio para declarar a una comunidad, una persona o un lugar religioso, legales y por lo tanto oficiales.

(Parágrafo V):… Resulta evidente que la pretensión de algunos organismos, deseados por el Estado y extraños a la estructura de la Iglesia, de ponerse sobre los obispos mismos y de guiar la vida de la comunidad eclesiástica no corresponde a la doctrina católica.

(Parágrafo VI):…La declarada finalidad de los susodichos organismos de actuar “los principios de independencia y autonomía, autogestión y administración democrática de la Iglesia” es inconciliable con la doctrina católica. (El nombre de la Asociación Patriótica está expresamente mencionado en la Nota).

(Capítulo VIII, Parágrafo II):…Personas “no ordenadas” y a veces también no bautizadas controlan y toman decisiones sobre importantes cuestiones eclesiásticas, incluidos los nombramientos de obispos en nombre de organismos estatales. Como consecuencia, se asiste a una humillación de los ministerios petrino y episcopal

El gobierno dice que la Iglesia “oficial” está gobernada por “una Asociación y una Conferencia” (la Asociación Patriótica y la Conferencia episcopal), pero quien conduce este organismo “dos-en-uno” es el Gobierno en la persona del oficial de la S.A.R.A. (Agencia Estatal de Asuntos Religiosos), que preside sus reuniones. “El gobierno ni siquiera siente la necesidad de enmascarar esta realidad, ostentando fotografías donde el director de la S.A.R.A. dirige las reuniones, mientras que el presidente de la Asociación patriótica y el presidente de la Conferencia episcopal están a su derecha y a su izquierda, con la cabeza baja, recibiendo sus instrucciones).

Luego, la autoridad suprema de aquella Iglesia reside en la Asamblea de los Representantes de los católicos Chinos que se reúne cada cinco años. Pero esta Asamblea era siempre presidida por el señor Liu Bai Nian estando en la mesa de la presidencia los presidentes y vicepresidentes de la Asociación y de la Confederación que serían “elegidos” durante la Asamblea. Liu Bai Nian fue declarado, en la última Asamblea, presidente honorario, o sea ya jubilado, pero en realidad trabaja todavía en modo pleno y va del norte al sur de China constantemente. Veremos quién presidirá la próxima Asamblea.

Yo pienso que logré probar suficientemente que lo que digo coincide perfectamente con la Carta del Papa Benedicto. Pero Valente no parece por otro lado seguro de lo que afirma. Él se refiere a aquel eventual acuerdo, que según yo contradice la enseñanza de los Papas, en términos tan obscuros, que con todos mis estudios filosóficos y teológicos y con mi conocimiento de la lengua italiana me cuesta entender. Presenta aquel acuerdo así. “…medidas y praxis– como extrema ratio para desviar las implicaciones de un posible, futuro inicio de entendimiento entre Beijing y la Sede  Apostólica” (beato quién lo entienda).

5. ESTAMOS EN LA OSCURIDAD Y LAS CONJETURAS NO NOS DEJAN TRANQUILOS

He dicho que la eventualidad de un acuerdo inaceptable se presenta probable. Dije que aún ahora ignoramos si el hecho se verificará. Por lo tanto no hay nada de cierto todavía. Entonces, se me dirá, ¿por qué tanta excitación? Es realmente verdadero, no sabemos nada de seguro, estamos completamente en la oscuridad. Sabemos que los contactos se están multiplicando, pero no sabemos nada de qué tratan en esos coloquios.

Los contactos no oficiales existían ya antes. En tiempos del cardenal Tomko como Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, esto es hasta fines del 2000, (cuando) no existía aún la Comisión para la Iglesia en China, pero se tenían reuniones periódicas sobre los asuntos de la Iglesia en China, reuniones conjuntas y alargadas (“conjuntas”, o sea la Secretaria de estado y la Congregación para la Evangelización juntas, “alargadas”, o sea con la participación de expertos). Como presidente de la Unión de Superiores Religiosos en Hong Kong, luego como docente en los Seminarios en China y al final como Obispo Coadjutor de Hong Kong, fui invitado a aquellas reuniones en las cuales monseñor Celli, en esa época Sub-Secretario de la Secretaria de Estado y principal negociador con China, nos informaba sobre lo que se trataba en esos encuentros.

Durante los años del sucesor del cardenal Tomko todo estaba detenido. Con el sucesor del sucesor, luego, no obstante la constitución de una Comisión verdadera y propia, las tratativas con China se convirtieron en asuntos estrechamente reservados a la Curia Romana. Ni una mínima información venía dada a los miembros de la Comisión.

También después, la Comisión silenciosamente desapareció. Después de la elección del Papa Francisco se nos comunicó que la comisión reiniciaría sus trabajos (la última reunión plenaria del trienio) fue en la primavera del año 2014; después de esta no llegó ninguna palabra de Roma, ni siquiera un certificado de muerte, ni un anuncio fúnebre. ¡Extrema grosería en relación con los miembros de la Comisión y de quien la constituyó en su tiempo! ¡Extrema desviación hasta de la tradición de seriedad de la Curia Romana!

El hecho es que ahora a uno de los dos cardenales chinos todavía vivos y no todavía seniles, no se le permite interesarse de cómo están negociando las cosas de la Iglesia en China. Hay todavía un chino “en Roma”, pero parece que molesta. Lo han exilado en Guam. Es triste constatar que los grandes promotores del diálogo lo eliminan al interior de la Iglesia.

En esta falta absoluta de comunicación, se trata de conjeturar y adivinar, poniendo juntos fragmentos de noticias de por acá y de por allá. Está el padre Heyndrickx que parece sepa todo porque es amigo de Roma y de Beijing. A distancia está AsiaNews que normalmente está bastante bien informada. El cuadro que se logra delinear no alienta para nada. Parece justamente que la dirección es aquella que tememos.

6. ¿LUCHA CONTINUA? ME HAGO VOZ DE LOS SIN VOZ

Hasta aquí estamos hablando de una situación actual y de una particular dramaticidad. Pero Valente quiere alargar la vista y me quiere coronar con el título de “luchador constante” (o de “gladiador” en el lenguaje de alguna ilustre eminencia). Valente me acusa de “una veintena de años de movilización contra todos los pasos realizados por la Sede Apostólica… que no entraban en su marco de pensamiento”. Aún más: “Una representación fija y pre-confeccionada sobre las cuestiones del catolicismo chino de los últimos setenta años, intencionada en ocultar a todos los datos de realidades que no son funcionales para la lucha continua”. Setenta años son muchos. Setenta años hace los comunistas chinos no había todavía conquistado el poder. Por lo tanto, ¿”yo habría distorsionado toda la historia de la realidad de la Iglesia en China desde el inicio del régimen comunista”? ¿Cómo hago para responder a una acusación de tales dimensiones?

Hablemos mejor de los veinte años. Hace veinte años, o sea alrededor de 1996, a fines de ese año fui consagrado obispo coadjutor de Hong Kong. Si no me equivoco, Gianni Valente era muy amigo mío, Ciertamente no me habría calificado como “luchador”. Sabía y apreciaba que, inmediatamente después de los hechos de Tienanmen Square, había entrado a China y por siete años enseñé en los Seminarios “oficiales” en China (Shanghai, Xi´an, Wuhan, Shijiazhuang, Beijing, Shenyang) ocupando seis meses por año, o sea en un continuo diálogo con aquellos hermanos nuestros y sus perseguidores. Fue una larga convivencia. Las autoridades me trataban con guantes, por lo cual no tengo ningún resentimiento personal contra los  comunistas. Si no me hubiesen consagrado hecho obispo coadjutor a fines de 1996, habría continuado siendo docente de filosofía y teología en aquellos Seminarios, “apreciado por las autoridades por mi buena conducta”.

Pero durante aquella larga convivencia he visto de cerca la humillación de nuestros obispos, el sufrimiento de tantos hermanos firmes en la fe, y un Sensus Ecclesiae que me hacía sentir chiquito, chiquito. La “movilización” a lo máximo comenzó cuando el Papa Benedicto me hizo cardenal en 2006. O sea 10 años más tarde. Si desde entonces yo me hago el luchador, no lo hago por mi gusto personal. Hablo porque soy la voz de los que no tienen voz. ¡La realidad es que en China la libertad es una palabra!

Hago una digresión. No logro creer que Gianni Valente no sepa del hecho que en China no hay libertad de palabra. ¿Cómo hace para decir que los obispos entrevistados por él en China han podido hablar como quisieron? (especialmente aquellos que están intentando salir de la clandestinidad y obtener el reconocimiento del Gobierno). Uno de ellos le dijo a Valente que en su diócesis no existe la Asociación Patriótica. El día después va un oficial del Gobierno y le dice. “¡Ah, sí! ¿Te jactas que no tienes a la Asociación Patriótica? Desde hoy debes tenerla”. Esto probablemente Valente no lo sabe.

Soy la voz de los sin voz, no sólo para protestar contra las autoridades comunistas. Los soy también para hacer ciertas preguntas a las autoridades romanas. En estos años, continuamente fueron realizados actos directamente contra la doctrina y la disciplina de la Iglesia: obispos ilegítimos y excomulgados que pontifican solemnemente, que confieren el orden sagrado también más de una vez; obispos legítimos que toman parte en consagraciones episcopales ilegítimas hasta cuatro veces y la participación casi total de los obispos de la comunidad oficial en la Asamblea de los Representantes de los católicos Chinos. No se escuchó la voz de Roma. Nuestros hermanos en China, ¿no tienen quizás el derecho de maravillarse y preguntar?

7. ¿LUCHA INTERNA? ¿YO NIEGO EL DIÁLOGO? ¿EL DIÁLOGO DEBE LOGRARSE A TODA COSTA?

Valente me acusa no tanto de una lucha contra los comunistas chinos, sino más bien subraya la lucha interna entre yo y aquellos que en Roma tienen el sartén por el mango en los asuntos de la Iglesia en China. Cierto, esto es grave, pero ¿dónde está el problema? Se me acusa de estar contra el diálogo. ¡Por caridad! ¿Cómo pueden pensar así? Yo estoy firmemente de acuerdo con aquello que dice el Papa Benedicto en su carta en el capítulo IV, Parágrafo VII: “…la solución de los problemas existentes no puede ser perseguida a través de un permanente conflicto con las legítimas autoridades civiles. (Obviamente, las soluciones de los problemas se concretan en las conclusiones de los diálogos, pero el Papa Benedicto continúa diciendo):… Pero al mismo tiempo no es aceptable una rendición a las mismas (a las autoridades civiles) cuando ellas interfieren indebidamente en materias que se refieren a la fe y a la disciplina de la Iglesia”. Es la misma verdad de cuando el Papa Francisco dijo, en Corea a los obispos asiáticos, que la primera condición de un verdadero diálogo consiste en “la coherencia con la propia identidad”.

Entonces, el fundamento de la esperanza de un diálogo logrado es que ambas partes respeten la identidad de sí y de la contraparte. Ahora. ¿Está este fundamento en nuestro caso? ¿Puede un Gobierno dictatorial respetar la identidad de un grupo religioso el cual afirma que la autoridad suprema pertenece al grupo mismo? Y, ¿puede una religión someterse al control completo de un Gobierno ateo?

Por lo tanto, y ante todo debemos reconocer que el comunismo es una verdadera dictadura. Cuando hacía el ejemplo de San José que iba a dialogar con Herodes, parecía una broma, pero no está muy lejana de la verdad. ¿Nuestros señores de la Curia Romana jamás han estudiado al Marxismo-Leninismo? Sí, no nos olvidemos de Lenin, es él quien dio una organización “eterna” a aquella que, según Karl Marx, debía ser una “provisoria” dictadura del proletariado después de la victoria de la lucha de clases.

Queridos italianos, agradezcan al Señor que os ha ahorrado las modernas formas de dictadura: el nacismo y el comunismo (el fascismo de Mussolini es una dictadura al agua de rosas, basada en la cachiporra y el aceite de ricino). Quien no ha probado las dictaduras sobre la propia piel le cuesta imaginarse o medir todo el horror. En las dictaduras no existe el compromiso, existe sólo la sumisión, esclavitud y humillación.

Los comunistas chinos, después de haber asesinado a centenares de miles, quizás no necesitan más matar a tantos. Reina el 'Estado de violencia', completa denegación de los más fundamentales derechos humanos. ¿Hay alguno que no esté informado de cómo hoy los comunistas chinos sean siempre más prepotentes en el extranjero y opresores en el interior? Un reciente artículo de George Weigel en 'First Thing' puede ayudar a quien no esté actualizado. ¿Este mismo Gobierno usará la gentileza con el Vaticano? Con todos los recientes hechos que suceden (remoción de cruces y demolición de iglesias) y todos los discursos y cursos de adoctrinamiento sobre el derecho del Estado de guiar las religiones, ¿cómo puede decir nuestro eminentísimo Secretario de Estado que “las prospectivas del diálogo son prometedoras”?

Un cura de la comunidad clandestina, de unos cuarenta años, de nombre “Paz”, muy docto y diligente, estimado y amado por todos aquellos que lo conocen, murió misteriosamente a inicios de noviembre de 2015. La seguridad pública del Gobierno dice de haber encontrado su cadáver en un río y afirma que él se suicidó, pero no dan ningún indicio que pueda aclarar la verdadera causa de la muerte. Este cura había escrito: “¿Cómo se puede esperar que, mientras todas las religiones son gobernadas por las autoridades comunistas a través de la Asociación Patriótica, la Iglesia Católica sea exenta? ¿Cómo se puede esperar que, mientras la libertad de palabra es negada en toda China, sea concedida a nosotros?”.

Entonces, ¿negamos el diálogo? No, pero es necesario ir a la mesa del diálogo, dispuestos a admitir al final, quizás por la centésima vez, que el diálogo no es aún posible. ¿Cómo se puede razonablemente esperar que suceda una buena conclusión del diálogo? ¿Los comunistas chinos renunciarán un poquito del completo control sobre la Iglesia oficial que ya seguramente tienen en sus manos? En el caso de un diálogo fallido, no pierden nada. Pero vienen voluntariamente al diálogo con la esperanza de llevar a casa una firma, una bendición final del Papa sobre el actual estado anormal de aquella Iglesia que es ya objetivamente cismática. Los Papas prefirieron evitar la palabra “cisma” sólo porque saben que muchos han adherido bajo graves presiones. ¿Para lograr concluir el diálogo a toda costa, se está dispuesto a pagar el precio de canonizar a una Iglesia cismática?

¿Cómo se puede limitar la discusión sobre los nombramientos de los obispos, dejando afuera otras enormidades? También sobre el sólo argumento de la elección de los obispos, ¿se puede aceptar lo que es la situación presente? ¿La elección “democrática”? (no hay ninguna elección en China que no sea predispuesta por el Gobierno); ¿aprobación de la Conferencia Episcopal? (la Conferencia simplemente no existe, sólo el nombre); ¿final consentimiento del Papa? (será simple formalidad sin verdadera autoridad decisioria); después que todas las comunidades clandestinas deben salir al descubierto, sujetos a esta “Iglesia china”, ¿no más Iglesia Católica en China? (en chino la Iglesia católica se dice “Iglesia de Dios”, así no se nota tanto la contradicción en la expresión: “Iglesia del Dios chino”, como sin embargo resultaría evidente en la expresión (Iglesia católica china”).

8. OSPOLITIK

A este punto no se puede evitar mencionar a la Ospolitik. Pero se me puede decir. "¿Por qué va siempre a escarbar en la historia?”. Justamente porque no es historia. Nuestros dirigentes viven todavía en la ilusión de aquel “gran milagro” de su maestro Casaroli (no ponemos en discusión su santidad personal). La Ospolitik política tenía un sentido, porque allí se trataba de intereses que se pueden contratar, se pueden intercambiar intereses económicos con concesiones políticas. Pero nosotros, ¿qué tenemos para intercambiar con aquellos que entienden sólo razones de dinero y poder? La única cosa que esperan es que cedemos nuestro poder (espiritual). Pero, ¿podemos hacer esto?

La Ospolitik comenzó ya con el Papa Juan XXIII y con Pablo VI. Era una situación desesperada de la cual se trataba de encontrar una vía de salida. Pero, ¿hubo una vía de salida? Los Papas y las Comisiones Cardenalicias, en la casi falta de informaciones (la cortina de hierro), se debían fiar de Casaroli dándole carta blanca, y él, pobrecito, debía nadar en la oscuridad (mientras los enemigos habían redes de informaciones -espías- hasta dentro del vaticano (ver 'The End and the Beginnig' de George Wiegel).

¿Los grandes resultados? “¡Asegurada la jerarquía eclesiástica!” ¿Cuál jerarquía? Obispos fantoches, no pastores de grey, sino lobos rapaces, funcionarios del Gobierno ateo. Se buscó un ¡modus non moriendi¡La Iglesia de aquellos países se salvó no por las maniobras de la diplomacia vaticana, sino por la fe indefectible del siempre pueblo fiel!

Entonces, “¿elijen la confrontación en vez del diálogo?”. Pero, ¿cómo pueden llamar “confrontación” cuando un cordero rechaza ser comido por el lobo? Valente escribió hace tiempo que hasta el cardenal Stefan Wyszynski habría apoyado la Ospolitik de Casaroli. ¡Qué ridículo! ¿Se espera quizás que el gran cardenal habría criticado al Secretario de Estado nombrado por el Papa Juan Pablo II?

Entonces, se pregunta. “¿Por qué el Papa Juan Pablo II hizo este nombramiento?”. En una película sobre Juan Pablo II le hace decir a él. “Querido Casaroli, nosotros dos pensamos las cosas en modo diverso. Te nombro Secretario de Estado porque nos podemos completar mutuamente”. Puede ser muy verdadero. Pero, no pocos históricos piensan (¿maliciosamente? No me parece) que el Papa quiso así tranquilizar a sus enemigos. Casaroli habría podido servir de “cortina de humo”, mientras que él dirigía desde su estudio su política de liberación de Polonia de la dictadura comunista.

Hacia fines de noviembre de 2008, recibo la noticia, no pública, de que la Iglesia oficial en China estaba por festejar el 50° aniversario de la primera ordenación episcopal ilegítima. Corro a Roma, y me recibe el Papa Benedicto, estaba también el cardenal Bertone. Yo dije que eso era un acto de desafío, especialmente cuando se sabía que ya había contactos informales entre ambas partes. Agrego que el Gobierno osa continuar desafiando al Vaticano porque ha visto que aquí se estaba jugando a la Ospolitik. A ese punto, dirigiéndose al cardenal Bertone le dijo: “Te acuerdas de cuando vino Juan Pablo II y dijo: ¡Basta (a la Ospolitik)!”. No necesito agregar nada más.

9. LOS PAPAS APRUEBAN A LOS OBISPOS DE LA ASOCIACIÓN PATRIÓTICA SIN PEDIRLES SALIRSE. ¿ENTONCES?

Termino respondiendo en lo que Valente parece sentirse fuerte. Dice que los Papas han aprobado a muchos obispos que estaban en la Asociación Patriótica, que es más, que ocupan posiciones de importancia. Por lo tanto, “la pertenencia formal de aquellos obispos de la Asociación Patriótica… jamás tuvo de por sí un impedimento de la plena y reconocida comunión sacramental y jerárquica entre los obispos y el Sucesor de Pedro”. Además, los Papas jamás les han impuesto la salida de la Asociación “como condición para obtener el mandato pontificio al propio ministerio episcopal”. Cierto, cuando el Papa los nombra o los reconoce como obispos, les concede el poder sacramental y jurisdiccional, pero esto no prueba que de por sí esto no se contraponga con su pertenencia a la Asociación Patriótica, la substancia de la cual el Papa Benedicto afirma, no es conciliable con la eclesiología católica.

Los fieles en China a menudo se meten en esta contradicción. El Vaticano no acostumbra responder a las dudas. En mi “Ayuda para leer la Carta del Papa Benedicto a la Iglesia de China”, que fue atentamente leída por el Papa y aprobada (publicada sólo en chino), citaba ante todo la Carta del Papa, el cual a propósito de los casos de legitimación (y análogamente de aprobación, porque son del mismo género), en el capítulo VIII, Parágrafo XI, observaba que había dos inconvenientes: 1° (a veces) “los sacerdotes y los fieles no fueron adecuadamente informados de la legitimación sucedida”, 2° …”Los prelados legitimados no han realizado gestos que comprobasen claramente la sucedida legitimación”. De aquí la doble recomendación que 1° “La  legitimación sucedida pueda ser de público domino en tiempos breves y que 2° “los prelados legitimados hagan siempre gestos inequivocables de plena comunión con el Sucesor de Pedro”. Y comentaba: “Por lo tanto, en la Carta del Papa no hay contradicción; pero hay contradicción, o sea, incoherencia, en ciertos obispos legitimados o aprobados, los cuales, por la generosidad del Santo Padre fueron recibidos en la comunión jerárquica, pero no la viven con coherencia. ¿Cómo puede considerarse en comunión con la Sede Apostólica uno que en todo momento habla sobre un apoyo a una Iglesia independiente?

10. ES NECESARIO ACLARAR TODO

Cuando el sucesor del sucesor del cardenal Tomko tuvo también a su sucesor, en la reunión del Comité Permanente de la Comisión para la Iglesia en China por él presidida, hubo un consentimiento acerca de la necesidad de aclarar este punto. Después de una larga tolerancia de una situación de incoherencia (resultado obviamente fallido) se debía finalmente cambiar táctica e ir hacia la claridad, comenzando con una vasta catequesis para hacer saber a todos que la Asociación Patriótica no es aceptable. Aquella fue la última reunión de la Comisión. No se sabe qué se haya hecho sobre la línea de esta nueva estrategia.

La coincidencia de los tiempos permite creer que este consentimiento de la Comisión en algún modo haya sido comunicado a la diócesis de Shanghai, por lo cual monseñor Thaddeus Ma, al final de su ordenación episcopal, hizo aquella declaración acogida con un prolongado y fragoroso aplauso por el pueblo de Dios. El 7 de julio de hace 4 años demostró al mundo el absurdo principio de la política religiosa en China: “Quien quiere amar a la patria debe renegar de su conciencia religiosa”. El grande y respetado obispo Aloysius Jin SJ de Shanghai debía renegar a su conciencia, aceptar concelebrar con un obispo ilegítimo y además durante la ordenación episcopal de su sucesor, ¡para probar su fidelidad a la Patria! Él no se sintió que debía someterse a esta ulterior humillación.

Pero hoy resulta que en todos los casos similares el consejo dado desde lo alto es de humillarse, de condescender, de ceder, de rendirse. A las voces que sospechan de una intervención de Roma en el caso de “dar vuelta la cara” (cambiar de posición) de monseñor Thaddeus Ma, el vaticano responde: “Toda especulación está fuera de lugar”, yo diría “es inevitable”. Todos esperan una aclaración precisa. Oh, Señor ¿no has dicho a Pedro: “confirma a tus hermanos”?

 

P.D: Querido Gianni, este escrito que yo escribí, siendo que estoy convaleciente me costó no poca fatiga. Para el futuro, ¡Ahórramelo por favor!