Francisco implora la protección de la Virgen María y la intercesión de san Juan Pablo II para que «toda vida humana sea valorada, respetada, defendida y amada»

El Pontífice indicó que "hoy, ante esta pandemia que estamos viviendo y que amenaza la vida humana, recordamos a tantas personas que se prodigan en el servicio de los enfermos, de los ancianos y de los que están solos", en la audiencia general del miércoles 25 de marzo, en la solemnidad de la Anunciación del Señor, tras recordar que "hace 25 años, Juan Pablo II promulgó 'Evangelium vitae', sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana". 

Autor: Jennifer Almendras. / Fuente: Santa Sede.

DE MODO ESPECIAL, FRENTE A LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS.

Francisco exhortó a "implorar la protección de la Virgen María y la intercesión del Papa san Juan Pablo II, para que toda vida humana sea valorada, respetada, defendida y amada", frente a la crisis generada por la pandemia del coronavirus (COVID-19), en la audiencia general del miércoles 25 de marzo, en la solemnidad de la Anunciación del Señor, desde la Biblioteca del Palacio Apostólico, que fue tranmitida en directo por el canal de YouTube de 'Vatican News'. 

Precisó que "en estos momentos en que toda la humanidad está sufriendo a causa de la pandemia, los exhorto a implorar la protección de María y la intercesión del Papa san Juan Pablo II, para que toda vida humana sea valorada, respetada, defendida y amada; así se hallará justicia, paz y felicidad", en su saludo a fieles de lengua española. "Hace 25 años, Juan Pablo II promulgó 'Evangelium vitae', sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana", recordó, en la audiencia, al reiterar que este papa presentaba "el ejemplo de la Virgen María que acogió a Dios en el anuncio del Ángel Gabriel, y desde entonces se comprometió a hacerse cargo de esa nueva vida que nacía en sus entrañas".

"Hoy, ante esta pandemia que estamos viviendo y que amenaza la vida humana, recordamos a tantas personas que se prodigan en el servicio de los enfermos, de los ancianos y de los que están solos. Nuestras sociedades necesitan que difundamos más allá de las emergencias, como la de ahora, esa cultura de la solidaridad, del cuidado y de la acogida. Esto significa responsabilizarnos del que sufre, del marginado, del que no es capaz de avanzar por sus propios medios, porque todos ellos tienen derecho a gozar de la plenitud de la vida, y para todos ellos la Iglesia debe tener entrañas de madre", aseguró el Pontífice.