Misioneros católicos ofrecen educación y oportunidades laborales a personas con discapacidad en Zambia

Los misioneros de la Asociación Papa Juan XXIII y de las Hermanas Franciscanas Misioneras de Asís, en colaboración con la ONG 'Celim' que apoya las actividades misioneras diocesanas, crearon el proyecto 'Disability' para mejorar la oferta educativa y aumentar las oportunidades de trabajo para personas con discapacidades. "En las familias todavía hay una sensación de vergüenza, quizás de incomodidad, lo que significa que no se habla de discapacidad y que las personas con discapacidad quedan relegadas al mundo del hogar", lamentó Tommaso Sartori de 'Celim'. 

Autor: Jennifer Almendras. / Fuente: Fides.

ADEMÁS DE BRINDARLES APOYO FÍSICO Y PSICOLÓGICO.

Celim.

Los misioneros de la Asociación Papa Juan XXIII y de las Hermanas Franciscanas Misioneras de Asís, en colaboración con el 'Centro de Laico Italiano para las Misiones (Celim) -que apoyan las actividades misioneras diocesanas en el sur del mundo-, crearon el proyecto 'Disability' para mejorar la oferta educativa y aumentar las oportunidades de trabajo para personas con discapacidades, además de asistirlas con apoyo físico y psicológico y ayudarlas a superar el estigma social que los rodea. Según la OMS, 2.000.000 sufren discapacidades en Zambia, lo que representa aproximadamente el 15% de la población. Actualmente, las leyes estatales para ayudar a las familias y a las personas discapacitadas son límitadas por falta de fondos. 

"El zambiano promedio no discrimina a los discapacitados. A menudo vi a hombres y mujeres acercarse a personas discapacitadas, hablar con ellos, tener una relación pacífica con ellos. Dicho esto, en las familias todavía hay una sensación de vergüenza, quizás de incomodidad, lo que significa que no se habla de discapacidad y que las personas con discapacidad quedan relegadas al mundo del hogar", lamentó Tommaso Sartori de 'Celim'. En Zambia, como en gran parte de África, muchos ven la discapacidad como fruto de una supuesta "maldición" o de "una brujería", y es por ello que las familias tienden a esconder a los niños discapacitados. Frente a ello, el proyecto, junto con el Ministerio de Salud, realiza actividades para promover que quienes viven con ella son un recurso para toda la comunidad. 

Además, Sartori indicó que organizan "momentos en los que las personas discapacitadas se encuentran con niños de la calle". "Estos son días en los que, entre juegos, deportes y actividades recreativas, se unen realidades que, por diversas razones, están excluidas de la sociedad. Los chicos se integran de forma natural porque no sienten el peso de las diferencias que la sociedad trata de cargar sobre sus hombros. Los chicos de la calle muestran una sensibilidad única. Ven a las personas discapacitadas como personas vulnerables a las que hay que estar cerca", aseguró.