Cardenal Poli: «Los no nacidos tienen derecho de participar de nuestra historia»

El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, afirmó, al citar a san Juan Pablo II, que "todo hombre puede conocer el valor de la vida humana desde su inicio hasta su término y afirmar el derecho de cada ser humano a haber respetado este bien primario suyo", mientras en Senadores se debatía el proyecto para legalizar el aborto, que finalmente fue rechazado. 

Autor: Jennifer Almendras. / Fuente: AICA.

AL PRESIDIR LA MISA POR LA VIDA EN LA CATEDRAL.

El cardenal y arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, aseguró que "el corazón y la razón se revelan ante tamaña injusticia, porque los no nacidos tienen derecho de participar de nuestra historia, de pertenecer a una Nación, suelo en que se nace, donde hay lugar para todos y nadie sobra", al presidir una Misa por la Vida en la Catedral Metropolitana, mientras en Senadores se debatía el proyecto para legalizar el aborto, que finalmente fue rechazado por 38 en contra y 31 a favor. 

El Primado de Argentina exhortó a que "en estas circunstancias que nos encuentra la Patria, también nosotros salgamos al encuentro del Dios de la vida, para exponer nuestro deseo por las dos vidas: la de las madres y la de los niños por nacer". "Durante meses en ambas cámaras legislativas se escucharon voces a favor y en contra del aborto legal, gratuito y público. Todos tuvieron su tiempo para exponer su punto de vista y fueron escuchados por los legisladores en un saludable ejercicio de la democracia. Pero los únicos que no tuvieron la oportunidad de hacerse escuchar son los niños que luchan por nacer y entrar al banquete de la vida", explicó.

"San Juan Pablo II afirmaba que todo hombre puede conocer el valor de la vida humana desde su inicio hasta su término y afirmar el derecho de cada ser humano a haber respetado este bien primario suyo: 'En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política'", indicó Poli, al sostener que "además de nuestras creencias, nos mueve asumir su causa una razón humanitaria el cuidado de la vida, el principal derecho humano y primer deber del Estado, del que ninguno debe sentirse excluido".