Más de un millón de hindúes celebran la fiesta del dios Murugan en Malasia

Más de un millón de fieles hindúes festeja estos días el 'Thaipusan' demostrando su devoción al dios Murugan atravesándose el cuerpo con agujas y otras puntas de metal.

Autor: VenL. / Fuente: Asia News.

ATRAVESÁNDOSE EL CUERPO CON AGUJAS.

Según la mitología hindú, el culto de 'Tahipusan' se refiere al día en el que la diosa Parvati dio a su hijo Murugan una lanza con la cual matar a las divinidades malvadas. La fiesta se celebra en India, Singapur y otras zonas en la cual haya una significativa presencia de fieles hindúes. En Malasia esta consiste en un imponente procesión hasta las minas de batu, en las puertas de Kuala Lumur, donde este año se esperan a 1.200.000 fieles y muchos turistas.  

Una larga fila de carros plateados empieza la procesión desde un templo en el centro de Kuala Lumpur y llega a un complejo de grutas calcáreas de Batu, lugar sagrado para los hindúes, después de 15 km con una duración de unas 10 horas y termina con una subida de 272 escalones. La caravana es acompañada por una multitud de devotos vestidos de amarillo que transportan pesados recipientes de lata y nueces de coco.

Muchos de ellos llevan estatuas votivas llamadas 'kavadi' que llegan a pesar hasta 100 kg, y se pegan al cuerpo con puntas de metal que traspasan la piel en signo de penitencia o de agradecimiento. Arulvendhan, docente de 30 años, participa por la primera vez a la manifestación y lo hace para agradecer al dios Murugan. "Ha concedido a mi padre mucha salud y concedió la paz a mi familia", afirma mientras engancha un 'kavadi' en su cuerpo. Otro fiel, Sashi Vadivale, de 32 años. Admite que está cansado pero "he hecho ese juramento por motivos espirituales y estoy satisfecho de poder llevar a término la peregrinación".

Algunos devotos oscilan como en trance al sonido vibrante de los tambores y de los cantos religiosos de amigos y parientes que los incitan durante el camino. Otros danzan como si estuviesen en un profundo estado de confusión. Muchos puestos están  colocados al exterior de las grutas donde los fieles pueden cortarse el pelo, otro signo de devoción. El ritual es precedido por diversas semanas de preparación, que incluye momentos de oración cada día, abstención de relaciones sexuales y una estricta dieta vegetariana.

La festividad atrae a miles de turistas, deseosos de formar parte de esta atmósfera religiosa en estilo carnavalesco. Dwayne Skjersven, un turista canadiense, declara que está superado por el espectáculo: "No imaginaba todo esto. Está tan lleno de colores y aprecio que cada persona sonría, así como es fantástico que haya tantas familias que apoyan a sus parientes", dice.

Con una población de 28 millones de habitantes, Malasia es un país en mayoría musulmana donde viven más de 2 millones de hindúes. La mayor parte de ellos es de religión hindú y proviene de los territorios que formaban parte del dominio colonial inglés, en particular de las zonas de India meridional popular de etnia Tamil. Si bien la minoría religiosa en el interior del país, los tamil hindúes festejan esta gran peregrinación desde hace 125 años.