Obispo luterano defiende a la Virgen María de burlas en museo público de Estonia

El arzobispo de la iglesia evangélica luterana de Estonia, Urmas Viilma, aseveró que la exposición del Museo Nacional de Estonia, donde se ofrece dar una patada a la imagen virtual de María, que se rompe en pedazos y en su lugar aparece la palabra "Reforma", es "una burla y un insulto a los sentimientos de los creyentes". "Como Madre de Dios merece el máximo respeto y a no ser tratada irrespetuosamente", recordó. 

Autor: Jennifer Almendras. / Fuente: Cari Fili.

PAÍS MENOS RELIGIOSO DEL MUNDO.

El arzobispo de la iglesia evangélica luterana de Estonia, Urmas Viilma, defendió a la Virgen María, tras la exposición del Museo Nacional de Estonia, como parte del quinto centenario de la Reforma Protestante, donde se ofrece pegar una patada para destruir el holograma de Nuestra Señora de Gracia, y aseguró que se burla de la religión e insulta los sentimientos de los creyentes. Todo visitante puede dar una patada en una zona marcada para ello y en ese instante la imagen virtual de María se rompe en pedazos y en su lugar aparece la palabra "Reforma". Ese mismo proceso vuelve a empezar para que otro visitante haga lo mismo. 

"La Virgen María no es para un gran número de creyentes una figura histórica que ha caído en el olvido sino una realidad hoy en día. Esto es una burla y un insulto a los sentimientos de los creyentes. La Reforma Protestante fue en gran parte un movimiento político y económico, además de un cisma religioso. La Virgen no fue parte de ese mal. Su papel en el mundo sirvió para facilitar nuestra salvación. Ella no se merece, por su santo nombre, ser profanada", sostuvo el luterano, al afirmar que María "no es meramente una figura o una idea sino una verdadera santa que habita con Dios". 

Viilma aseguró que "ella está siempre presente en la Tierra junto a los fieles e intercede por nosotros", y que "como Madre de Dios merece el máximo respeto y a no ser tratada irrespetuosamente". Estonia es considerado el país menos religioso del mundo. En este pequeño territorio pegado al Báltico menos del 20% de su población se declara creyente de alguna religión. Desde el siglo XVI esta república ha sido mayoritariamente luterana pero el paso del comunismo arrasó mayoritariamente la fe de sus gentes. En 2011 de los 1.300.000 de habitantes apenas había 108.000 luteranos y unos 6.000 católicos.