Carmelitas de Nogoyá: «En el allanamiento, a cualquiera nos hubiera podido dar un ataque de presión o en el corazón»

La madre Isabel, superiora del Monasterio de la Preciosísima Sangre y Nuestra Señora del Carmen, de la ciudad entrerriana de Nogoyá, indicó que "no hay otro convento que haya vivido un tormento tan grande". "Lo ofrecimos por el mundo, por las almas, aún por aquellos que nos están haciendo todo esto", sostuvo, tras el ingreso violento de la policía al convento, luego de una denuncia sobre supuestas torturas y privación ilegítima de la libertad de las monjas. 

Autor: Jennifer Almendras. / Fuente: Diario Junio y Elentreríos.

"NO SUFRIMOS TORTURAS".

Las carmelitas del Monasterio de la Preciosísima Sangre y Nuestra Señora del Carmen, de la ciudad entrerriana de Nogoyá, que depende de la Santa Sede, defendieron su vocación al compartir sus testimonios frente a cámara en declaraciones difundidas a través de la página en la red social Facebook 'Carmelitas Descalzas Nogoyá ER', y afirmaron que "en el allanamiento, a cualquiera nos hubiera podido dar un ataque de presión, en el corazón", tras el ingreso violento de la policía al convento, que incluyó rotura de puerta, luego de una denuncia sobre supuestas torturas y privación ilegítima de la libertad de las monjas. 

"Jamás hemos vivido algo así; en la orden somos las primeras. No hay otro convento que haya vivido un tormento tan grande. Un atropello. En otro monasterios esto no ha pasado en nuestra orden. Sinceramente, a cualquiera nos hubiera podido dar un ataque, de locura, de presión, en el corazón, nosotros somos humanas, somos mujeres, somos religiosas, somos consagradas. Nos trataban de mujeres, y nos decían señoras. Nosotros decíamos somos hermanas, y nos decían señoras. Las hermanas no nos vamos a bajar de la cruz. Nos pusimos nosotras al pie de la cruz. Pero fue muy tormentoso. Pero lo ofrecimos. Hay que saber ofrecer. Lo ofrecimos por el mundo, por las almas, aún por aquellos que nos están haciendo todo esto", aseguró la madre Isabel, superiora del monasterio. 

Una de las religiosas indicó que cuando ingresó al convento fue "conociendo desde el comienzo lo que implicaba la vidas de una carmelita". "No se me ocultó nada, elegí libremente esta vida que era de oración, de penitencia, no de tortura que es un término totalmente distorsionado que se está usando afuera. La gente ignora nuestra vida, no pretendemos que la entiendan tampoco, en un mundo materialista. Realmente puedo decir que soy feliz y que siempre fui consciente a lo que me abrazaba, no se me obligó a hacer mis votos y no se me ha torturado nunca; se me ha tratado siempre bien, todo lo que se dice es absolutamente mentira es de gente que ignora muchas cosas. No pretendemos que nos entiendan, sólo que nos respeten", sostuvo.