Sacerdote australiano explicó los motivos del odio religioso en Pakistán

Sacerdote australiano explicó los motivos del odio religioso en Pakistán.

Autor: VenL. / Fuente: Vatican Insider.

TRAS VIVIR 34 AÑOS EN EL PAÍS.

El Procurador General de la Congregación de San Colombano y sacerdote australiano, Robert McCulloch, planteó una hipótesis que trata los orígenes del odio religioso en Pakistán. McCulloch vivió 34 años en el país y recibió el prestigioso reconocimiento Nishan-e-Quaid-i-Azam, entregado por el gobierno gracias a su servicio social y una visa permanente para entrar al país en calidad de ‘persona grata’.

“El crimen de Kasur fue generado por el odio. Hoy Pakistán sufre por los actos de los talibanes, pero sobre todo por el odio. Los primeros son terrorismo puro, un cáncer que se puede extirpar. El odio, en cambio, es una infección que se contagia. Un morbo latente que, de repente, explota y genera monstruosidades como esta”, explicó McCulloch.

Uno de los instrumentos que encendieron el odio es la ley de la blasfemia, aprobada por el dictador Zi ul-haq en 1986. McCulloch, que llegó a Pakistán en 1978 sostiene que la  intolerancia aumentó notablemente. Para el sacerdote, la actual polémica ley negra se convirtió “en una justificación legal del odio religioso”, que se expresa en casos como los de Asia Bibi o de los cónyuges de Kasur. ¿Cuáles son los santuarios en los que se siembra el odio hacia las minorías religiosas, dónde germina y se alimenta para después producir tales flores perversas de barbarie? Principalmente las escuelas, las mezquitas y la política.

La educación pública es un nervio sensible en el país. Los libros de texto en las escuelas desde primaria están llenos de prejuicios contra las minorías religiosas, para fomentar en los niños el odio hacia los cristianos e hindúes. El profesor cristiano James Paul Anjum, que dirige la Pakistan Minorities Teachers Association, expresó su preocupación, después de haber leído y analizado atentamente los libros escolares, al sostener que la “partida definitiva se juega en el ámbito de la educación”, por lo que desea “una instrucción pública sin prejuicios ni discriminación” y que insista en el concepto de inclusión, que se relaciona íntimamente con la dignidad y el respeto humano, fundamento para la coexistencia pacífica.

La segunda plataforma del odio son las mezquitas. “Los líderes religiosos islámicos a menudo hablan del Islam como una religión de paz, pero ¿qué es lo que hacen para detener la violencia? A menudo ellos mismos se sienten avergonzados”, indicó el misionero. Por otro lado, el tercer ámbito es el de la política. “Los políticos saben muy bien que la ley de la blasfemia genera violencia; muchos no la comparten, pero tampoco se oponen a ella por mero interés político. Al actuar de esa manera, permiten que prolifere el odio y le ofrecen instrumentos legales y jurídicos para afirmarse”, explicó el sacerdote australiano.

Muchas veces hemos escuchado voces de solidaridad por parte de los líderes políticos parece disco roto. Hoy se necesitan pasos valientes. ¿Cuántas investigaciones hasta ahora han acabado en el olvido o en un callejón sin salida? Empezando por la del homicidio de Shahbaz Bhatti, el ministro católico de las minorías, asesinado en 2011 por haber defendido a Asia Bibi y por haber criticado la ley de la blasfemia”, afirmó McCulloch.