Director de Caritas Líbano: «Los refugiados sirios no pueden registrar a sus hijos ni enterrar a sus muertos»

El director de Caritas Líbano, Paul Karam, denunció la emergencia a nivel "económico, social, moral y humano" de los refugiados sirios que huyen de la guerra, dado que se ven imposibilitados de enterrar a los muertos por falta de espacio y los altos costos insostenibles, y padecen el problema de la inscripción de los recién nacidos, lo que es "responsabilidad de Siria y la comunidad internacional". 

Autor: Jennifer Almendras. / Fuente: Asia News.

"ESTÁN DESESPERADOS Y NECESITAN AYUDA".

El sacerdote y director de Caritas Líbano, Paul Karam, denunció las condiciones críticas y de emergencia a nivel "económico, social, moral y humano" de los refugiados sirios que huyen de la guerra, dado que se ven imposibilitados de enterrar a los muertos por falta de espacio y los altos costos insostenibles, y padecen el problema de la inscripción de los recién nacidos, lo que es "responsabilidad de Siria y la comunidad internacional". Actualmente, los pocos cementerios ya están reservados para los ciudadanos libaneses.

Entre las muchas historias sobre esto, está la de Ahmad al-Mustafa, de 29 años, un carpintero de Alepo, quien huyó al comienzo de la guerra, y que en tres años vio morir prematuramente tres hijos, el primero de cinco meses, el segundo de cinco días y el tercero una hora después del nacimiento. Los dos primeros los colocó en la misma zanja. El tercero en un lugar diferente, con la ayuda de un líder religioso local. La tasa de mortalidad entre los refugiados sirios es mucho mayor que la de la población local, puesto que son más vulnerable. "Hemos escuchado esta noticia, aunque no afecta directamente a nuestros centros. Sé de los refugiados que han tenido que enterrar a los muertos en fosas comunes, a la espera de algún día tener los huesos y luego volver a casa. Es un problema real, como muchos otros que complican la vida de todos los días", lamentó Karam. 

Asimismo, abordó la cuestión de los bebés nacidos en el Líbano. "El punto es que hay que poner fin a la guerra, el tráfico de armas, los intereses del petróleo, y permitir que la población sea capaz de volver a vivir en su propia tierra. El registro de nacimientos no puede ser una obligación para el Estado libanés, sino que debe ser la responsabilidad de Siria y la comunidad internacional. La gente está desesperada y necesitan ayuda. Dispersándola en Jordania, Líbano, Turquía o Europa no resuelve el problema. El punto es poner fin a la guerra, porque el que paga el precio es la población civil, los más pobres", aseveró el presbítero.