Prefecto de la Casa Pontificia afirma que es una propuesta imposible la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente

El secretario de Benedicto XVI, Georg Gänswein, aseveró que "un pastor no debe decidir con base en los aplausos de los medios; la medida es el Evangelio, la fe, la sana doctrina". "La cuestión del acceso a la vida sacramental debe ser afrontada sinceramente con base en el magisterio católico", aseveró.

Autor: Jennifer Almendras. / Fuente: Vatican Insider.

ANTE EL PRÓXIMO SÍNODO DE LA FAMILIA.

El prefecto de la Casa Pontificia y secretario de Benedicto XVI, Georg Gänswein, afirmó que es una propuesta imposible la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente, dado que "la cuestión del acceso a la vida sacramental debe ser afrontada sinceramente con base en el magisterio católico", al ser consultado sobre el próximo Sínodo de la Familia que se celebrará en octubre.  

"¿Por qué algunos pastores quieren proponer lo que no es posible? No lo sé. Tal vez ceden al espíritu del tiempo, tal vez se dejan guiar por el aplauso humano provocado por los medios de comunicación. Estar en contra de los medios de comunicación es menos agradable; pero un pastor no debe decidir con base en los aplausos de los medios; la medida es el Evangelio, la fe, la sana doctrina, la tradición. Es cierto que no todos los érrores provienen de Alemania, pero el punto en cuestión seguramente sí: hace veinte años, Juan Pablo II, después de una larga y difícil negociación, no aceptó que los cristianos que se han vuelto a casar pudieran acceder a la Eucaristía. Entonces, no podemos ignorar su magisterio y cambiar las cosas", argumentó el arzobispo de Urbisaglia.

El secretario del Papa Emérito sostuvo que, de modo particular,un desafío para el Sínodo son los cristianos que se encuentran en una situación matrimonial, teológicamente llamadas irregulares, personas que se divorciaron y se volvieron a casar por lo civil. "Debemos ayudarlas, claro, pero no de manera reductiva. Es importante acercarse a ellos, crear contacto y mantenerlo, porque son miembros de la Iglesia como todos los demás, no están expulsadas ni mucho menos excomulgadas. Ellos deben ser acompañados, pero hay problemas relacionados con la vida sacramental. Hay que ser muy sinceros, por parte de la Iglesia y también por parte de los fieles que viven en esta situación. No se trata solamente de decir: 'Pueden o no pueden'. Y ahí, según mi opinión, se debería afrontar de manera positiva. La cuestión del acceso a la vida sacramental debe ser afrontada sinceramente con base en el magisterio católico", aseveró.